Angkor Wat: El templo que despierta con la primera luz
Hay lugares que no fueron construidos para dominar la tierra, sino para dialogar con el cielo; Angkor Wat es uno de ellos. No parece un templo, parece un sueño detenido en piedra, un latido antiguo que se repite cada amanecer cuando el sol se asoma detrás de sus torres y las despierta como si fueran guardianas del tiempo. Un amanecer que no pertenece a este mundo Dicen que quien ve salir el sol en Angkor Wat no vuelve siendo el mismo. Las torres se recortan contra el cielo, el agua del foso refleja un mundo duplicado y por un instante, todo parece suspendido; la luz, el silencio, el tiempo. No es solo belleza, es un ritual. Una coreografía entre la sombra y el oro, entre lo humano y lo divino, entre lo que fue y lo que aún late. La historia que la sostiene Angkor Wat fue santuario, ciudad, cosmos en miniatura. Sus constructores imaginaron un templo que fuera el mapa del universo, la morada de los dioses y el reflejo del orden celestial. Cada pasillo es un viaje. Cada relieve, una histo...