Dia de Reyes; la mañana más feliz del año.
Hoy me han despertado de un salto, ni siquiera había abierto los ojos del todo y ya sabía que era 6 de enero por mis hijos. Sus corazones iban tan rápido que parecía que querían llegar al salón antes que ellos.
La casa estaba en silencio…era un silencio distinto que esconden sorpresas. Un silencio que huele a magia, a papel de regalo y a roscón de Reyes esperando en la cocina.
Han corrido por el pasillo casi sin respirar. Y entonces lo han visto. Sus zapatos, sus regalos, el agua que dejó para los camellos un poco derramada… ¡Los Reyes habían venido de verdad!
Han empezado a reír sin querer, de esas risas que salen solas, como si la alegría les empujara desde dentro. El papel se rompía rápido, volando por el aire y cada regalo era como un pequeño trueno de emoción.
Pero lo mejor no eran los juguetes, lo mejor era cómo brillaban los ojos de los niños, claro, pero también los de los mayores. Porque hoy, aunque no lo digan, ellos también sienten algo especial. Una chispa, un recuerdo y una ilusión que vuelve a despertarse.
El 6 de enero es una mañana que lo llena todo; las risas, los abrazos, los “mira lo que me han traído”, los “qué suerte” o los “qué bonito”.
Porque hoy no solo abrimos regalos. Hoy abrimos el corazón y recordamos que la magia existe, que la ilusión no se pierde y que hay días que están hechos para sonreír desde que amanece.
El 6 de enero es eso; la alegría que se queda un rato más, la emoción que no cabe en las manos, la magia que decide quedarse a desayunar con nosotros.
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