La ilusión que despierta antes que yo: Vispera de la Noche de Reyes

Hoy me he despertado antes de que sonara el despertador.

No sé cómo explicarlo, pero el 5 de enero siempre me pasa lo mismo. Es como si mi barriga supiera que hoy es un día especial y me hiciera cosquillas por dentro. Todo parece igual… pero yo lo veo distinto. Más brillante. Más mágico.

En la calle, los niños van corriendo de un lado a otro. Todos hablan de lo mismo: de la cabalgata, de los caramelos, de si este año veremos mejor a Melchor, Gaspar o Baltasar. Porque cuando un Rey Mago te mira, aunque sea un segundo, sientes algo aquí dentro, justo en el pecho, como si te guardara un secreto.

Y mientras los adultos caminan con bolsas y prisas, yo creo que ellos también están un poco nerviosos. Quizá no lo dicen, pero se les nota en los ojos. El 5 de enero hace eso: nos vuelve a todos un poco niños, aunque sea por un día.

Cuando empieza la cabalgata, mi corazón late tan rápido que casi puedo escucharlo. Los tambores suenan fuerte, los pajes saludan, las carrozass caminan despacio… y yo levanto la mano muy alto, por si alguno de los Reyes me ve. A veces creo que sí. A veces creo que no, pero da igual, porque en ese momento todo es tan bonito que no importa.

Al llegar a casa empieza la parte más emocionante. Coloco mis zapatos en su sitio, bien alineados; pongo agua para los camellos, porque seguro que están cansados y dejo galletas para los Reyes, por si tienen hambre después de tanto viaje. Desde pequeños es lo que nos dicen nuestras madres que ellos siempre agradecen ese pequeño detalle y que se transmite de padres a hijos.

Luego me meto en la cama e intento dormir… pero es imposible. Cierro los ojos muy fuerte, pero mi cabeza no para: ¿habrán llegado ya?,¿habrán visto mis zapatos?,¿les gustarán las galletas?...

Y entonces pienso en algo que me gusta mucho: que esta noche, mientras yo duermo, pasan cosas mágicas. Cosas que no se ven, pero se sienten. Cosas que solo ocurren una vez al año.

Mañana habrá regalos, sí; pero lo mejor no es eso. Lo mejor es esta sensación de ahora: la ilusión que me hace cosquillas, la alegría que no me cabe en el pecho, las ganas de creer que la magia existe de verdad.

Porque el 5 de enero no es solo la víspera de Reyes. Es la noche en la que el mundo late distinto. La noche en la que los sueños se despiertan antes que nosotros. La noche en la que todos, grandes y pequeños, esperamos algo maravilloso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dentro del Laberinto: La Magia Inmortal de David Bowie y Jim Henson

Drácula de Bram Stoker: Más Allá del Terror, una Historia de Amor Eterno

MUNICH: Más de 85 Años de Historia, Innovación y Estilo Catalán