NOCHE 6 — La noche del espejo



Hay noches en las que no hace falta entenderlo todo. Ni resolver, ni decidir, ni cambiar. Solo hace falta mirarse con calma, con ternura. Sin juicio.

El espejo no siempre muestra lo que somos. A veces solo refleja lo que creemos ser. Pero hay noches en las que, si lo dejamos empañarse un poco, si no lo forzamos, si lo miramos con paciencia, nos devuelve algo más verdadero. Esta noche es para eso. Para mirarte sin exigencias. Para reconocerte sin condiciones.


Microrelato — El espejo que se empañó a propósito

El baño estaba en silencio. La ducha había terminado hacía minutos, pero el vapor seguía flotando en el aire, dibujando formas suaves sobre el espejo.

Ella se acercó despacio. No tenía prisa. No quería verse del todo. Solo quería estar ahí.

El espejo estaba completamente empañado. No reflejaba nada. Solo luz difusa, contornos borrosos, una especie de niebla íntima.

Ella levantó la mano y dibujó un círculo con el dedo. No para verse mejor, sino para verse menos. Para que solo apareciera lo justo: los ojos, la frente, un pedazo de alma.

Y en ese fragmento, se reconoció.


No siempre hace falta verse entera. A veces basta con un fragmento. Una mirada. Una intuición. Porque el espejo no está para juzgarte, sino para recordarte que incluso en lo borroso, sigues siendo tú. Y eso, esta noche, es suficiente. 

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