NOCHE 7 — La noche de la luz nueva
Hay noches que no terminan con oscuridad. Terminan con una promesa. Una claridad que no es sol, pero tampoco sombra. Una luz que no grita, pero tampoco se esconde.
Es la luz nueva. La que aparece cuando ya no esperabas nada. La que no viene de fuera, sino de dentro. La que no ilumina el camino entero, pero sí el siguiente paso.
Esta noche es para eso. Para reconocer que algo ha cambiado. Que algo se ha encendido. Que algo empieza.
Microrelato — La claridad antes del amanecer
El reloj marcaba las 6:12. Todavía era de noche. Pero el cielo había dejado de ser negro. Ahora era azul profundo, con una línea tenue en el horizonte. Una línea que no decía “ya es de día”, pero sí “ya no es del todo noche”.
Ella estaba en la terraza, envuelta en una manta. No tenía frío. No tenía sueño. Solo tenía esa sensación extraña de estar justo en medio: entre lo que fue y lo que será.
Y entonces lo vio. No el sol. No el amanecer. Sino la claridad. Esa luz que no tiene nombre, pero que anuncia que algo empieza.
La luz nueva no siempre llega con fanfarria. A veces aparece como una línea en el cielo, como una idea suave, como una certeza que no necesita explicación.
Y cuando la reconoces, sabes que puedes volver a empezar. No porque todo esté resuelto, sino porque algo dentro de ti se ha encendido. Esta noche, esa luz es tuya.
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