Umbra: El horizonte que recuerda
Umbriel caminaba hacia el amanecer, y con cada paso parecía abrir una nueva frontera. La ciudad detrás de él se desvanecía lentamente, como si Umbra estuviera entregando su memoria al horizonte. Lía lo observaba desde la distancia. —No está huyendo —dijo—. Está buscando aquello que aún no existe. El Guardián asintió, sosteniendo su linterna apagada. —Todo lo que nace necesita mirar hacia donde no hay luz. Solo así puede aprender a crearla. Milo, con el mapa ya vacío, trazó una línea en el aire. —Si sigue avanzando, ¿qué quedará de Umbra? —Lo que recuerde —respondió Lía—. Y lo que decida olvidar. Umbriel llegó al límite donde el suelo se volvía reflejo. El amanecer no estaba arriba, sino debajo de sus pies. El cielo y la tierra se confundían, y su sombra se multiplicaba en todas direcciones. —¿Esto también soy yo? —preguntó. Una voz surgió del reflejo, suave y profunda. —Eres aquello que queda cuando la luz aprende a mirar hacia atrás. Umbriel se arrodilló y tocó el re...